Los corredores de larga distancia tienen mejor masa osea.

La calidad de los huesos en los seres humanos depende de distintos factores, entre los que destacan, por encima de todo, parámetros como el sexo, la edad, y la alimentación.

La densidad mineral ósea es la que determina la calidad de los huesos. Esa densidad puede verse afectada por cambios en el estilo de vida de los individuos, especialmente por hábitos cinéticos como realizar ejercicio frecuentemente. En este caso, prácticas como el entrenamiento para competir en carreras de resistencia pueden modificar las propiedades mecánicas del calcáneo, el hueso del pie que constituye el talón.

En los huesos el cuerpo genera nueva masa ósea en los puntos donde soporta más estrés y la pierde en los que hay menos actividad, por ejemplo, si te escayolan un brazo, éste perderá densidad ósea pero el brazo que sigue activo conservará o mejorará la que tenía.

Los doctores Arthur Stewart y James Hannan de la Universidad de Edimburgo, midieron la densidad ósea en corredores ciclistas y personas sedentarias como grupo de control. Los corredores tuvieron una densidad ósea más alta que el grupo de control, especialmente en las piernas. Los ciclistas por el contrario la tuvieron en los huesos de la espalda baja.

Los corredores experimentan impactos durante la carrera que provoca que los huesos de todo el cuerpo en general estén más fuertes, mientras que los ciclistas que no soportan este tipo de tensión y además están apoyados en sus bicicletas durante el entrenamiento tienen una densidad ósea general más baja.

Un equipo de investigadores españoles, liderado por Beatriz Lara López, del Laboratorio de Fisiología del Ejercicio, de la Universidad Camilo José Cela (UCJC), de Madrid, ha realizado un extenso estudio sobre este tema con interesantes resultados, que se han publicado recientemente en el European Journal of Applied Physiology.

Los cambios en las propiedades mecánicas del hueso fueron medidos a través del índice stiffness o rigidez, una variable relacionada directamente con la densidad ósea del calcáneo. Los resultados se han publicado en el European Journal of Applied Physiology..

El índice stiffness significa rigidez articular y está relacionado directamente con la densidad mineral ósea de los huesos. Sirve para estimar la densidad mineral ósea de una manera más sencilla que a través del DEXA,  prueba más compleja para medir la densidad mineral ósea de los huesos.

Durante el trabajo se realizaron densitometrías óseas, tanto del pie derecho como del izquierdo, a 122 corredores de maratón y 81 corredores de media maratón y 10 kilómetros, y sus valores fueron comparados a los de un grupo control de personas sedentarias que tenían una edad similar.

“Los resultados reflejaron que los corredores de resistencia tenían un mayor índice stiffness que los sedentarios”, explica a Sinc Beatriz Lara, autora principal de la investigación e integrante del Laboratorio de Fisiología del Ejercicio de la UCJC. La mejora en dicho índice estuvo presente tanto en los corredores hombres como mujeres.

“Además se pudo comprobar que existía una dosis-respuesta, de tal manera que cuánto mayor era el volumen de entrenamiento de carrera, mayor era la mejora en la densidad mineral del calcáneo”, añade Lara.

Los científicos afirman que el entrenamiento de carrera de resistencia es efectivo para producir cambios físicos en las propiedades físicas del calcáneo, y puede ser, por tanto, utilizado para prevenir el descenso progresivo en la calidad mineral ósea que sucede con la edad.

Cómo mejorar los huesos

Los cambios beneficiosos en la calidad mineral ósea pueden ser inducidos por estímulos mecánicos relacionados con la carga que soportan los huesos. Las modalidades de ejercicio que requieren mayores fuerzas musculares (entrenamientos con cargas) o altos impactos (como saltos) son las mejores actividades para incrementar la densidad mineral ósea. 

“Deportes como nadar o patinar, en el que el peso corporal o la carga de impactos están reducidos, no producen beneficios osteogénicos elevados”, subraya Lara.  “Sin embargo, no se conoce aún el efecto que puede tener sobre nuestros huesos el entrenamiento de carrera de resistencia, que no supone grandes impactos pero requiere recorrer grandes distancias”.  

Por su puesto no podemos olvidar la alimentación adecuada. Consumir una dieta bien balanceada y rica en calcio y vitamina D. Las buenas fuentes de calcio incluyen productos lácteos bajos en grasa y alimentos y bebidas con calcio agregado. Buenas fuentes de vitamina D incluyen yemas de huevo, pescado de mar, hígado y leche con vitamina D agregada. Algunas personas pueden necesitar suplementos nutricionales para obtener suficiente calcio y vitamina D.

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