La salud del suelo pelvico

El suelo pélvico se debilita de manera progresiva con el paso de los años debido a la pérdida del tono muscular generalizado.

El embarazo, la menopausia (cambios hormonales que provocan hipotonía y atrofia), factores familiares, cirugía en la zona pélvica (ginecológica), hacer deporte de impacto (como montar a caballo o correr), obesidad, estreñimiento o tos crónica, retener de manera habitual la orina, vestir prendas ajustadas e, incluso, la práctica de canto o tocar instrumentos de viento, entre otras.

El suelo pélvico de la mujer lo configuran una serie de ligamentos y músculos profundos y superficiales, cuya función es hacer de sostén de los órganos de la cavidad abdominal vejiga, útero, vagina y recto- y conferir estabilidad a la columna y a la pelvis.

La importancia de un suelo pélvico tonificado

Tener el suelo pélvico tonificado y elástico proporciona a la mujer bienestar físico y psíquico. Hay dos acontecimientos en la vida de la mujer que son lesivos para el suelo pélvico: el embarazo y el parto vaginal, junto con la llegada de la menopausia.

En el embarazo, "esta musculatura soporta el aumento de peso que conlleva el bebé y los cambios hormonales, lo que disminuye la capacidad de contención, por lo que hasta un 40% de las españolas padecerá pérdidas de orina en este periodo", especifica esta experta. "Durante el parto, debe estirarse tanto que, sin los mecanismos de defensa del propio embarazo, el daño sería irreparable. Los síntomas propios de la menopausia también afectan a esta musculatura, sobre todo si ya llega debilitada o lesionada", añade.

Los ejercicios específicos, como los ejercicios de Kegel, son fundamentales para fortalecerlo y evitar los inconvenientes de la perdida de tono. Para ganar calidad de vida hay que conocerse mejor el cuerpo y, sobre todo, el suelo pélvico, además de fortalecerlo a cualquier edad. Si no hay problemas previos, cinco minutos al día son suficientes para mantenerlo tonificado.

Un bajo tono muscular en el suelo pélvico se puede traducir en incontinencia urinaria ante cualquier esfuerzo (reír, toser...); incontinencia fecal; prolapso uterino (descenso del útero), cistocele (de la vejiga) y rectocele (del recto); alteraciones en las relaciones sexuales (disminución de la sensibilidad y de la intensidad de los orgasmos, penetración dolorosa...). Estos efectos, además, tienen consecuencias emocionales, ya que causan inseguridad y vergüenza a la afectada y provocan una disminución de su calidad de vida. Por este motivo, la especialista insiste en que, en cualquier caso, si hay problemas de suelo pélvico que provocan incontinencia urinaria, hay que consultar con un especialista.

Gimnasia hipopresiva

La gimnasia hipopresiva es un conjunto de técnicas posturales ideadas por el Dr. Marcel Caufriez,. Los ejercicios hipopresivos engloban diversas técnicas con posturas y movimientos cuyo objetivo es disminuir la presión en la cavidad torácica, abdominal y pélvica. Con ello se pretende prevenir alteraciones del suelo pélvico (sobre todo, en el posparto) y la incontinencia urinaria, aunque también, según sus defensores, lesiones articulares y musculares. En los últimos años, se ha popularizado tanto la gimnasia hipopresiva que, incluso, muchos centros deportivos lo ofrecen como un sistema de entrenamiento.

Un estudio presentado en el Congreso franco español del Suelo Pélvico y Pelviperineología, realizado en 2007 sobre un grupo de 100 mujeres de 36 años de media y afectadas de incontinencia urinaria e hipotonía del suelo pélvico, presentó mejoras en la fuerza contráctil, en el aumento de tono y en la capacidad de amortiguación (48%) tras seis meses de realizar 20 minutos diarios de gimnasia abdominal hipopresiva.

No obstante, los estudios realizados hasta ahora señalan que, aunque la gimnasia abdominal hipopresiva puede ser una buena opción para trabajar el abdomen y el suelo pélvico tras el parto, no hay evidencia científica de que aporte más beneficios que los ejercicios de Kegel tradicionales.

El suelo pélvico masculino

En los hombres, también las disfunciones del suelo pélvico provocan una merma en su calidad de vida. De todas, la que origina más consultas al médico es la incontinencia urinaria, por su repercusión psicológica y sexual. Uno de cada cuatro casos de incontinencia urinaria se registra en hombres y, en la mayoría, es secundaria a una cirugía de próstata. Por este motivo, tal y como recomienda la bibliografía, los ejercicios de Kegel también pueden ayudar a los hombres a fortalecer los músculos que sostienen la vejiga, la próstata y el intestino grueso, y a mejorar sus relaciones sexuales.

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